El Pentágono está evaluando transmitir en vivo la ejecución de Nidal Hasan, condenado por la muerte de 13 personas en la base de Fort Hood. Si se concreta, romperá con más de seis décadas sin ejecuciones en el sistema judicial militar estadounidense (la última fue la de John A. Bennett en 1961).
Este movimiento no solo revive discusiones sobre la pena de muerte, sino que pone sobre la mesa el impacto de televisar un acto de esta magnitud a nivel nacional.

