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Las reproducciones del artista crecieron un 470 % en Estados Unidos y un 210 % a nivel mundial luego de su show de medio tiempo.

La presentación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el domingo pasado, generó un efecto multiplicador inmediato en el consumo de su catálogo musical. La exposición ante una audiencia de millones de personas se tradujo en un incremento masivo de escuchas en servicios digitales, con un desempeño destacado en la plataforma Spotify.

De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por la compañía de streaming, el interés del público estadounidense por la música del puertorriqueño se elevó un 470 % en comparación con los registros previos al evento. En el ámbito internacional, el crecimiento se situó en un 210 %, impulsando varias de sus composiciones a los puestos más altos de las listas de éxitos en diversos países.