El peso de la inflación y las altas tasas pasaron factura: la morosidad en los créditos familiares escaló a un nivel que no se veía desde hace más de 15 años.
El Banco Central (BCRA) prendió la alarma con un informe que muestra el impacto directo de la crisis en los bolsillos de la gente. El número clave es el 7%: a eso llegó el porcentaje de personas que están atrasadas o no pueden pagar sus créditos personales y tarjetas. Esto es el registro más alto que hay desde 2008.
Desde mitad de año, las tasas de interés se fueron a las nubes, haciendo que las deudas sean más caras. Al mismo tiempo, el salario perdió contra la inflación. Entonces, miles de trabajadores y gente de clase media que antes cumplían con sus pagos, ahora tienen que elegir entre pagar las deudas o cubrir gastos básicos.
