Con poco más de 2 millones de tickets vendidos, la industria cinematográfica argentina sufrió una caída estrepitosa que superó los peores registros históricos de la crisis de 2002 y la pandemia.
La industria del cine en Argentina atraviesa uno de sus momentos más oscuros. Según los datos recolectados durante el primer mes de 2026, las salas de todo el país vendieron un total de 2.085.576 entradas, una cifra que marca el nivel de asistencia más bajo de los últimos 30 años. Este desplome ocurre en un periodo que habitualmente es considerado temporada alta debido al receso escolar y las vacaciones de verano.
El informe estadístico revela que el impacto fue más profundo que en otros periodos de inestabilidad financiera. La comparación con enero de 2002, año emblemático de recesión en el país, arroja números actuales todavía más negativos. Del mismo modo, la industria no logró alcanzar los promedios de recuperación que se habían proyectado tras la reapertura de salas post-pandemia, marcando un retroceso inédito para el sector.
