A pesar del discurso de campaña que prometía el fin de la asistencia estatal, el gobierno de Javier Milei superó los 6.000.000 de beneficiarios en programas sociales durante sus primeros dos años.
Los datos del presupuesto de diciembre de 2025 revelaron que la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar fueron las únicas variables económicas que le ganaron a la inflación. En contraste, los sueldos de quienes trabajan en blanco y las jubilaciones sufrieron recortes reales constantes. Esta estrategia permitió mantener cierta paz social, pero dejó al descubierto una contradicción: el presidente que critica la intervención del Estado terminó profundizando la dependencia de los sectores más vulnerables.
