La caída del consumo se profundizó en el último mes y afectó de manera directa a los comercios de cercanía, que registran niveles de ventas por debajo de lo esperado para sostener su actividad.
La falta de dinero disponible en los hogares provocó un cambio drástico en la forma de gastar. Según explicaron desde distintas cámaras empresarias, las personas limitaron sus compras exclusivamente a necesidades básicas como alimentos, medicamentos y el pago de tarifas de luz o gas. Esto dejó en una situación crítica a rubros como la vestimenta, la tecnología y los locales de gastronomía, donde el movimiento de clientes disminuyó notablemente.
