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Antonio luchó dos años en la Justicia: el casino apagó la máquina, borró grabaciones y terminó cerrando un acuerdo confidencial.

El 7 de julio de 2022, Antonio Miranda, un albañil de 57 años oriundo de Formosa, ingresó al casino de Río Gallegos con apenas $6.000 en el bolsillo. Hizo diez fichas en una tragamonedas que, ante su sorpresa, escupió un aviso brillante: ganó $100.000.000. La máquina explotó en luces y sirenas, la sala se detuvo y un empleado lo felicitó diciendo: “En breve le van a pagar”

Pero apenas minutos después, una jefa de sala apagó el festejo: “La máquina está defectuosa”, decretó, y le devolvió apenas unos pesos de saldo. Un gesto indignante: desenchufó la máquina y borró grabaciones. Antonio, sin dudarlo, sacó una foto como prueba, determinante para el largo camino legal que se iniciaba