La nueva ley sancionada por Lula da Silva restringe el uso de teléfonos móviles en colegios públicos y privados, salvo en casos pedagógicos o para estudiantes con discapacidades. La medida busca mejorar la dinámica educativa y reducir desigualdades.
Brasil acaba de dar un paso importante en la regulación del uso de tecnología en las escuelas. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva sancionó una ley que prohíbe el uso de teléfonos móviles en instituciones públicas y privadas, salvo en casos pedagógicos o para estudiantes con discapacidades, siempre bajo la supervisión de docentes.
Esta normativa, que entrará en vigor este año lectivo, busca no solo mejorar la dinámica en las aulas, sino también cerrar la brecha entre escuelas públicas y privadas. Mientras muchas instituciones privadas ya contaban con políticas para limitar el uso de celulares, la ley ahora establece un estándar uniforme para todo el sistema educativo.

