Hace diez días, la mansión de Lionel Messi en Ibiza fue vandalizada por la ONG Futuro Vegetal, que arrojó pintura sobre la fachada como parte de una protesta ambiental. Según Bilbo Bassaterra, miembro de la organización, el objetivo del ataque era captar la atención mundial utilizando la figura del famoso futbolista.
Sin embargo, lo que no esperaban era la reacción legal de Messi, quien ahora reclama 50.000 euros como compensación por los daños ocasionados. Bassaterra expresó su indignación afirmando que la pintura utilizada podía removerse fácilmente y que la cifra exigida era desproporcionada.
A pesar de la detención de dos días que sufrieron los activistas, el líder de Futuro Vegetal defendió el ataque, argumentando que la mansión fue construida sin permiso y en una zona ambientalmente vulnerable. En una entrevista con TN, Bassaterra también criticó la construcción por su potencial peligro de derrumbe y el impacto negativo sobre el acuífero local, en un contexto donde Ibiza enfrentaba una emergencia por sequía. El activista invitó a Messi a unirse a la causa ambiental, subrayando la gravedad de la situación.
