Una investigación de la Universidad de Yale validó la capacidad metabólica de este microorganismo para degradar poliuretano en condiciones sin oxígeno.
El hallazgo de un hongo en la selva de Ecuador, identificado como Pestalotiopsis microspora, estableció un nuevo parámetro para la ciencia ambiental. Este microorganismo demostró una capacidad única para procesar plásticos sintéticos, específicamente el poliuretano, utilizándolo como base para su alimentación.
