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La disolución del Instituto Nacional del Cáncer desató preocupación en la comunidad médica y en pacientes oncológicos. El Gobierno argumentó que busca mayor eficiencia administrativa, pero expertos advierten sobre el posible impacto en los programas de prevención, tratamiento e investigación.

El Gobierno nacional eliminó el Instituto Nacional del Cáncer tras 15 años de su creación y decidió trasladar sus funciones a una secretaría del Ministerio de Salud. La medida fue anunciada como un intento de mejorar la eficiencia administrativa, pero generó alarma en la comunidad médica y entre los pacientes oncológicos.

El Instituto tenía como misión la investigación, capacitación y distribución de información sobre el cáncer, además de programas clave para el diagnóstico, prevención y tratamiento. Con su eliminación, especialistas advierten que podría verse afectada la continuidad de estos servicios, fundamentales en la lucha contra la enfermedad.