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Muchos argentinos confesaron que la crisis económica impactó también sus relaciones amorosas: según Gleeden, el 27 % admitió haber sido infiel ante el estrés financiero.

El conflicto económico destruyó momentos compartidos, bajó la intimidad y disparó los secretos. El estudio señaló que la incertidumbre, la inflación y la inestabilidad laboral complicaron la comunicación y redujeron las ganas de cultivar lo sentimental.

Especialistas advierten que la infidelidad muchas veces no surgió por deseo sino por desgaste relacional: escasas charlas profundas, el agotamiento emocional, y la falta de recursos afectaron el vínculo. Para reparar, recomiendan reiniciar conversaciones sinceras y poner límites claros en cuanto a expectativas afectivas.