El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ratificó el triunfo electoral de Nicolás Maduro en los comicios del 28 de julio, a pesar de las múltiples denuncias de fraude presentadas por la oposición y el rechazo de la comunidad internacional.
El máximo órgano judicial del país, controlado por el chavismo, certificó la reelección de Maduro para un tercer mandato de seis años, a partir de 2025 y hasta 2031.
En su fallo, el TSJ aseguró que los resultados emitidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) eran inobjetables y que el material electoral peritado respaldaba plenamente los boletines emitidos. Sin embargo, la oposición, liderada por María Corina Machado, cuestionó la legitimidad del proceso, afirmando que su candidato, Edmundo González Urrutia, había ganado con el 67% de los votos. Incluso, publicaron copias de las actas en una página web, mientras que el chavismo aseguró que dicho material era falso.
El TSJ no dio detalles técnicos del peritaje que realizó, como el tamaño de la muestra analizada, lo que generó aún más críticas sobre la falta de transparencia del proceso. La sentencia, leída por la presidenta del tribunal, Caryslia Rodríguez, fue inapelable, consolidando el control chavista sobre las instituciones del país y dejando a la oposición y a la comunidad internacional en un estado de alerta ante lo que consideran un proceso electoral fraudulento.

