La nueva orden del Gobierno de Donald Trump instruyó a los funcionarios de visas a utilizar la obesidad y otras enfermedades crónicas como razones válidas para denegar la entrada de extranjeros a Estados Unidos. Esto marca un fuerte endurecimiento en la política migratoria, centrándose ahora en el potencial costo de salud del solicitante.
El cambio fue comunicado a todos los consulados y embajadas estadounidenses el 6 de noviembre a través de un cable oficial firmado por el Secretario de Estado, Marco Rubio. La medida amplió los controles médicos, que históricamente solo se enfocaban en enfermedades contagiosas, dándole a los funcionarios nuevas herramientas para rechazar solicitudes. El objetivo principal es evitar que los inmigrantes se conviertan en una costosa «carga pública» para el sistema de salud del país.
