La esperada presentación del presidente argentino en el Foro Económico Mundial resultó en un evento solitario marcado por errores de organización personal y desinterés internacional.
Javier Milei se presentó en el escenario principal de Davos para dar una ponencia que, en teoría, debía sacudir los cimientos del pensamiento económico global. Sin embargo, la realidad fue diferente: la mayoría de los asistentes decidió no entrar a la sala. Ante un público mínimo, el mandatario sostuvo que el “capitalismo de libre comercio es el único sistema viable”, pero su mensaje pareció quedar fuera de tiempo para un mundo que actualmente debate temas mucho más urgentes y complejos que los manuales de economía básica.
