La caída del último tratado de reducción de armas estratégicas deja a las mayores potencias nucleares sin límites vinculantes ni inspecciones mutuas por primera vez en años.
A la medianoche de este jueves 5 de febrero, el tratado New START perdió su vigencia legal. El acuerdo bilateral, firmado originalmente en Praga en 2010 por los entonces presidentes Barack Obama y Dmitri Medvédev, llegó a su fin sin que Washington y Moscú lograran establecer una prórroga o un pacto sucesor.
El New START establecía un techo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento para cada parte. Sin embargo, al no existir un nuevo marco jurídico, ambas potencias ya no están obligadas a respetar estos límites ni a permitir las inspecciones recíprocas en sus instalaciones, mecanismos que eran fundamentales para la estabilidad estratégica desde el fin de la Guerra Fría.

