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La Suprema Corte Popular autorizó a los tribunales a dictar la pena capital sin indulgencia para proteger la integridad de los menores.


El sistema judicial de China consolidó una política de «tolerancia cero» frente a los crímenes sexuales contra menores, determinando que los casos considerados extremadamente graves podrán ser castigados con la pena de muerte. Esta directriz proviene de la Suprema Corte Popular, la cual estableció que las agresiones que presenten una crueldad excepcional o daños irreparables deben recibir la sanción máxima permitida por la ley.

Según el organismo judicial, estos delitos «violan gravemente la moral social» y exigen una respuesta contundente para salvaguardar la seguridad pública. La normativa no solo busca castigar el acto, sino también generar un efecto disuasorio en una sociedad que demanda mayor protección para la infancia. Bajo este nuevo esquema, no habrá espacio para la indulgencia en procesos donde se demuestre violencia física o psicológica severa.