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El Gobierno provincial endureció las restricciones ambientales ante un pronóstico crítico de sequía y temperaturas que amenazan con desastres naturales.

La provincia de Corrientes activó una fase de alerta máxima. En un contexto de temperaturas extremas y un déficit hídrico que no da tregua, el Gobierno provincial tomó la decisión de endurecer las restricciones ambientales para proteger el territorio. La Dirección de Recursos Forestales confirmó este jueves que el uso del fuego quedó estrictamente prohibido en toda la superficie provincial, sin excepciones.

La medida responde a informes técnicos que anticipan un escenario crítico: las precipitaciones proyectadas apenas alcanzarían los 5 mm acumulados, una cifra insuficiente para mitigar la sequedad del suelo. Ante esta vulnerabilidad del ecosistema, las autoridades buscan evitar cualquier foco ígneo que pueda derivar en incendios forestales de gran magnitud.