El Parlamento de Irán endureció su postura frente a Estados Unidos y aseguró que cualquier agresión contra su máxima autoridad religiosa será respondida con un conflicto de escala bélica.
La escalada de tensión entre ambas potencias alcanzó un punto crítico esta semana. Desde Teherán, los legisladores aclararon que proteger al líder supremo, Alí Khamenei, es una prioridad absoluta y que no dudarán en iniciar una «guerra religiosa» si detectan amenazas directas. Este tipo de declaraciones asustaron a la comunidad internacional, ya que implican que el conflicto ya no es solo por territorio o petróleo, sino por cuestiones espirituales profundas.
