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La reciente intervención de Gendarmería Nacional en el Puerto de Ushuaia generó una fuerte reacción política ante la posible transferencia del control estratégico a Estados Unidos.

El Gobierno nacional ordenó el despliegue de fuerzas federales en las inmediaciones de la terminal portuaria fueguina, el punto geográfico más cercano a la Antártida y las Islas Malvinas. Esta acción ocurrió mientras se desarrollaban acuerdos internacionales en el exterior, lo que despertó sospechas sobre un pacto para permitir la gestión extranjera en la zona. La medida afectó directamente la administración local, que hasta ahora gestionaba este recurso clave para el turismo y la logística militar.