La decisión del Gobierno nacional de catalogar a una unidad militar iraní como terrorista desató una fuerte advertencia diplomática por parte de las autoridades de Teherán.
El conflicto empezó cuando el presidente Javier Milei firmó un decreto para incluir a la Fuerza Quds en el Registro Público de Personas vinculadas al Terrorismo. Esta organización es una parte muy importante del ejército de Irán, y el Gobierno argentino tomó esta medida por sus supuestas conexiones con ataques violentos. Al enterarse, el portavoz iraní Ismail Baghaei calificó la acción como «peligrosa desde el punto de vista político».
