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Una fuerte denuncia estalló en el Ministerio de Economía, apuntando al titular de la cartera, Luis Caputo, por permitir que sus hijos participen en reuniones oficiales pese a trabajar en empresas privadas.

La alarma se encendió después de que el propio Caputo, durante una discusión pública, aseguró que sus hijos trabajan «ad honorem» (gratis) en el Ministerio, ayudándolo a «sacar el país adelante». Sin embargo, varios informes periodísticos revelaron que al menos uno de sus hijos trabaja para una compañía financiera y otro para un estudio jurídico que asesora a empresas del Estado, lo que plantea serios cuestionamientos sobre el uso de información privilegiada.

Especialistas en derecho administrativo señalaron que, aunque el trabajo sea «gratis», toda colaboración con el Estado debe estar registrada de manera oficial y ser aprobada. Los hijos de Caputo no figuran como empleados ni como asesores registrados. La preocupación principal es el conflicto de interés: personas vinculadas directamente a empresas privadas y financieras no deberían tener acceso libre a los despachos donde se toman las decisiones económicas clave del país.