La entrega de la hidroeléctrica del Lago Escondido a manos del británico Joe Lewis generó polémica por violar la ley de frontera.
El gobierno cedió la propiedad de la represa a Hidden Lake SA, filial de Tavistock Group del empresario Lewis, quien fue condenado en Manhattan en abril por uso de información privilegiada. La operación se hizo mediante la empresa HR Properties Buenos Aires SA, que luego cambió su nombre.
La normativa argentina prohíbe que extranjeros adquieran tierras dentro de 150 km de las fronteras. Para evitarlo, se constituyó una sociedad con accionistas argentinos. Sin embargo, la cesión fue aprobada igual. Esta decisión reaviva el reclamo histórico por el acceso a Lago Escondido y pone en cuestión la soberanía
