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El equipo del CONICET recuperó vértebras y musculatura de patas traseras bien conservadas, clave para entender su postura y huellas en el Cretácico patagónico.

En una excavación realizada en el yacimiento El Orejano, en Añelo (Neuquén), científicos del CONICET presentaron descubrimientos claves: restos fósiles de Astigmasaura genuflexa, una nueva especie de dinosaurio perteneciente a la familia de los rebaquisáuridos. Este cuadrúpedo herbívoro medía alrededor de 18 metros y pesaba más de 10 toneladas, y vivió hace unos 95 millones de años durante el Cretácico tardío

El nombre del género, Astigmasaura, deriva del latín “sin signos”, en alusión a El Orejano: un yacimiento nombrado así porque se trataba de animales sin marcas identificatorias. El epíteto “genuflexa” alude a la posición arrodillada de sus patas traseras al momento de la fosilización