Ratan Tata, fallecido a los 86 años, dejó su fortuna mayormente a su perro Tito, asegurando cuidados ilimitados. También asignó porciones significativas a su mayordomo y cocinero, mientras que sus hermanos recibieron una mínima parte.
El mundo empresarial se vio sorprendido por el testamento de Ratan Tata, el reconocido empresario indio que falleció a los 86 años. Tata, conocido por transformar el Grupo Tata en un conglomerado de renombre internacional, dejó una herencia inusual que destacó por su amor hacia su mascota, un pastor alemán llamado Tito. En su testamento, Tata especificó que Tito debía recibir «cuidados ilimitados», dejando en claro que su perro ocuparía un lugar central en su legado.
Lo sorprendente de esta decisión es que Tata, quien nunca se casó ni tuvo hijos, optó por beneficiar a su mascota y a sus empleados leales, como su mayordomo y su cocinero, en lugar de a su propia familia. Sus hermanos, Jimmy, Shireen y Dina, quedaron prácticamente excluidos de su herencia, recibiendo solo una pequeña porción de su fortuna. Esta decisión generó un amplio debate sobre las prioridades de Tata y su visión sobre la familia, el trabajo y el amor incondicional hacia los animales.

